Aun estoy buscando ese sitio, que una vez albergaron mis sueños..., General

Al fin y al cabo, no son mas que unas Gaviotas Poligoneras

Eran como las 3.30 de la madrugada. El lugar era muy oscuro, con una musica muy leve, en un volumen bastante comfortable para el oido. Estaba sonando la clasica composición “temprano amanecer”, uno de los grandes hitos musicales, inspirado en el graznido unico de éstas al despertar.

En aquel momento, Gavi acomodo sus alas desplegandolas completamente para pasados unos segundos, volver a colocarlas a su posición inicial. Dejo su copa de agua marina, en la barra, y de forma muy cautelosa se levanto, para aproximarse un poco a a Gava; tampoco demasiado, no queria hacerla sentir presionada, o espantarla en un primer movimiento. A los segundos, ella se percato que él, se habia acercado ligeramente, pero no se digno a levantarse, ni girar en demasía el cuello; lo giro levemente, e hizo un pequeño amago de mirada con el ojo, con cierto aire de superioridad sobre el macho observador.

Pasaron ciertos minutos, y el gavioto Gavi, se decidio finalmente por ir de forma directa hacia la gaviota Gava.

Dado que ella continuaba de espaldas a él, Gavi simplemente le graznuzeo algo al oído, y seguidamente pidio para ambos una copa de “elixir marina de cabracho”; pago lo último que le quedaba guardado entre sus plumas, era eso y no podria pagar mas esa noche. A pesar de la exquisita bebida, ella continuaba sin prestarle mayor atención a Gavi…por el contrario, observaba con mayor atención a otro gavioto macho, que durante la noche habia escuchado, que llego esa misma mañana desde Alicante. Era un gavioto, bastante erguido, unas plumas bien limpias, cuidadas, y unas alas dignas del mejor de los gaviotos voladores, el pico con un rojo resplandeciente en la punta…

Pero al contrario este gavioto alicantino, no le daba importancia alguna a Gava; él estaba acostumbrado a otro tipo de gaviotas en Alicante. Solo vino por aquí a pasar unos días, se sentia agobiado por la temperatura levantina, y siempre le hablaron bien otros gaviotos, del aire de tranquilidad que se respira en Gijón.

-Alli, todos los gaviotos siempre encuentran pescados de primera calidad para comer en cualquier momento del día; y hay una zona, donde ventea especialmente fuerte, es fabuloso para trabajar la fuerza de tus alas.

Estas fueron las principales razones por las que decidio venir unos días.

Percatandose Gavi, del menosprecio que Gava le estaba brindando, al observar con el pico abierto al forastero, se decidio a iniciar una charla con el gavioto alicantino ofreciendose voluntario a invitarle al trago mas fuerte del que disponian en aquel chigre. Gavi sabia que no tenia mas dinero con que pagar dos copas mas, pero su intención no era otra que engañarlo, dejarlo K.O. con la bebida, y la cuenta a pagar. Pasaron varias veces por llenar nuevamente las copas, de aquel trago tan fuerte que estaba dejando por el suelo a ambos, hasta el punto de estar ya con las alas apoyadas en la barra del bar y el pico clavado, no podian levantar cabeza, ni pronunciar graznido alguno. Se empezaban a escuchar los cierres de los locales de al lado; algunos bares porque empezaban a cerrar, y otros como las panaderias y cafeterias, porque abrian.

De forma inesperada, y con el pico todavia clavado en la barra del bar, Gavi empezo a escuchar unos fortisimos graznidos por todas partes, por detras de su cabeza, por delante, a ambos lados de los oídos…algo completamente molesto para él, quien ya estaba “descansando” la borrachera. La curiosidad que le causaba las molestia de esos graznidos tan potentes en el fondo de sus oídos, hizo que levantara muy ligeramente la cabeza, para comprobar quien estaba dando tantisimo escandalo. Cuando pudo levantar la cabeza, y abrir levemente los ojos, con dificultad pudo ver el resplandor del sol, que entraba hasta el fondo de su retina, y a traves del rayo del sol, observo a Gava y la inmesidad de la arena de la playa, donde se habia quedado dormido.
(A mi gran amigo Pepe Forés)
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