BA DUAN JiN

Domingo, Noviembre 27th, 2011

El Ba Duan Jin o “Las Ocho Piezas del Brocado de Seda”,”Las Ocho Joyas” o “Las Ocho Piezas del Brocado Dorado”, es uno de los ejercicios de Chi Kung más antiguos. Esto a influido para que con el transcurrir del tiempo se hallan desarrollado diferentes formas de realizarlos.

Debido a la simplicidad de estos ejercicios tienen un valor extraordinario como ejercicios que nos abren el camino a otros ejercicios de Chi Kung más complicados.

Su práctica mejora nuestros órganos internos y nuestro correcto flujo energético y circulatorio, así como nuestra musculatura y articulaciones, como consecuencia de ello mejora nuestro estado de salud. Su practica resulta muy beneficiosa para todos, pero en particular para personas que lleven tiempo sin hacer ejercicios o personas mayores o que se estén recuperando de accidentes o enfermedades.

El Ba Duan Jin se le debe considerar una totalidad, es decir, se deberá practicar los ocho ejercicios que lo componen seguidos uno tras otro. Siempre se deberán realizarse un número par de veces. La descripción que sigue a continuación de las ocho piezas del brocado de pie se adapta a la forma sencilla publicada por la Comisión de Deportes Nacional de China.

El Ba Duan Jin o “Las 8 Piezas del Brocado de Seda” fueron creados por el mítico General Yue Fei, con la intención de mejorar la salud de sus soldados. Aunque en un principio constaban de 12 ejercicios, a lo largo de los años pasó a constar sólo de 8.

El General Yue Fei nació en el 1103, en Tang Yin Hsien, provincia de Henan, durante el transcurso de la dinastía Sung del Norte (960-1127). Al nacer ocurrió un acontecimiento que marcó su vida. Un enorme pájaro voló sobre el tejado de su casa y comenzó a hacer un fuerte ruido. El padre al escucharlo presagió que este acontecimiento era el augurio de algo turbulento. Pero motivado por su hijo, decidió ponerle el nombre de Fei, que significa volar, pretendiendo con ello predestinar a su hijo a alcanzar las más altas y nobles cotas como hombre.

Demostró ser un soldado extraordinario. Su gran sabiduría, valentía y habilidad marcial le hicieron ascender hasta llegar a general en sólo 6 años. Cuando asumió el mando instituyó un programa de entrenamiento sistemático en artes marciales para sus soldados. A pesar de existir cierto entrenamiento marcial, Yue Fei fue el primero en introducir el wushu (kung-fu) en el ejército como requisito básico previo al combate. Después de un tiempo, las tropas de Yue, conocidas como Yue Jar Chun (Tropas de la Familia Yue), se convirtieron en unas unidades de combate enormemente eficaces y competentes. No sólo tiene el mérito de haber sido el creador de las 8 joyas, sino que además, fue el creador del estilo de kung-fu “Garra de Águila” (Ying Chao) y del “Boxeo de la Mente” (Hsing-I). Además de estar considerado como uno de los héroes más sabios y valientes de la historia de China, en tiempos de paz fue un gran erudito de los clásicos chinos y poeta. Cuando murió, el emperador Xiao Zong le otorgó un nuevo nombre que simbolizaba lo que siempre fue y lo que siempre será, Yue Wu Mu “Yue el virtuoso y respetable guerrero”.

El Ba Duan Jin taoísta, penetró en el monasterio de Shaolin a partir de un texto conocido como She Sheng Yaoyi. En el Templo pasó a llamarse Yi Jin Jing Shi””er Duan Jin (12 ejercicios de seda según el clásico de transformación de tendones). En 1854, un hombre llamado Wang Zu-Yuan, quien residió durante 3 meses en Shaolin, vio este texto y reconoció en él los ejercicios taoístas del Ba Duan Jin. Renovó el texto y publicó el Nei Gong Tushuo (explicaciones y gráficos del ejercicio interno). De aquí se extrajeron los 8 ejercicios de pie que se han transmitido casi intactos hasta nuestros días. El Ba Duan Jin de pie (existe otra serie sentado) se hizo muy famoso a partir de 1926, cuando W.C. Wang y Gun Sun-Hoh lo publicaron en su periódico de Shanghai, causando un furor excepcional entre los practicantes de Tai Ji y Wushu. Todo el mundo hablaba de él y lo incluía en sus curriculums de artes marciales. De ahí su fama. En la década de los 30 y 40 hubo un grupo de taoístas relacionados con la tradición alquímica y energética, que publicaron dos periódicos con poemas, explicaciones, metodologías, etc., sobre estudios “inmortalistas” dirigidos por Chen Ying-Ning, un maestro taoísta. De todas maneras, llegó a ser tan famoso que se decía que era el Qi Gong que practicaban Mao Ze-Dong y Zhou En-Lai. De hecho fue uno de los primeros ejercicios rehabilitados en la década de los 50, si bien despojado de su contenido taoísta y adaptado al mensaje socialista de la China del momento.

Hay muchas variaciones de los 8 ejercicios, sobre todo de su modalidad de pie, que además es la más popular. La que mostraremos aquí es la versión más tradicional. Esta forma de practicar las 8 joyas se ha mantenido dentro de la práctica del Tai Ji de la Familia Yang. Hay que intentar entender la intención de cada ejercicio. Si comprendemos esta intención entenderemos cualquiera de sus variantes, y su ejecución será efectiva. La práctica de cada uno de ellos requiere relajación, suavidad y cierta perfección. La respiración debe ser ligera y acompañar a los movimientos. Cada ejercicio se ha de repetir un número fijo de veces según la planificación de la sesión, que puede ser de 6, 12, 24 o 36 repeticiones.

BA DUAN JiN Qi-Gong

•Ejercicio 1

Sostener el cielo con las manos regula los tres hogares. Reposamos un momento en la posición de Wu Chi (vacío) . De pie con los pies separados el ancho de hombros y la cadera ligeramente basculada, ayudados mediante una ligera flexión de las piernas. Sonreímos desde el corazón (figuradamente) y tomamos conciencia de nuestro centro de gravedad cuatro dedos por debajo del ombligo. Nos agachamos ligeramente, con la espalda recta y sin sacar las nalgas. Cruzamos las manos delante del abdomen con las palmas mirando hacia arriba. Elevamos al mismo tiempo las manos y el cuerpo. La respiración desciende hasta el abdomen. Los pulmones se llenan al tiempo que ascendemos aspirando. Al llegar al pecho las palmas giran hacia nosotros para orientarse hacia el cielo. Seguimos levantando las palmas al tiempo que elevamos los talones. Finalmente sostenemos el cielo totalmente extendidos, mientras hundimos las puntas de los pies en la tierra. Cuidaremos que, al elevar las manos, lleguen a quedar en ángulo recto en relación a los brazos y que los brazos estén rectos. Relajamos la musculatura de los hombros, brazos y cuello. La pelvis ha de estar basculada y la espalda recta. Haremos la intención de empujar hacia arriba y abriremos despacio los brazos hacia los lados como si fuésemos un pájaro que despliega sus alas, en un círculo amplio; mientras espiramos lentamente vaciando los pulmones de arriba hacia abajo al ritmo de los brazos. Repetiremos este ejercicio un número fijo de veces, 6, 9, 12, 24, 36 según la planificación de la sesión. La respiración nunca debe ser forzada por lo que la velocidad del ejercicio dependerá de la respiración y no lo contrario. Este ejercicio activa la circulación del triple calentador ( Sanjiao ), un órgano definido en la MTC, sin correspondencia física, cuyo objeto es sintetizar y distribuir la energía (Qi) en el cuerpo. El triple calentador tiene tres áreas o calderas, el quemador superior, situado encima del diafragma y relacionado con la respiración, el quemador medio, situado en la zona del estómago y relacionado con la digestión, y el quemador inferior situado en la zona pélvica y relacionado con la eliminación. A nivel de respiración desarrollamos una respiración completa, abdominal, torácica y clavicular. También efectuamos un estiramiento del tejido conjuntivo que sujeta a los órganos internos que reciben un masaje suave, y notamos como se liberan los bloqueos producidos por la tensión acumulada, gracias a la acción integral de huesos, tendones, músculos y órganos. Existe una forma más sencilla de realizar este ejercicio. Partimos de una posición de firmes y elevamos las manos por los costados hasta enfrentar las puntas de los dedos encima de la cabeza. Las muñecas en el exterior. No elevamos los pies ni cruzamos los dedos.

•Ejercicio 2

Apuntar a un águila lejana vigoriza la cintura y los riñones. Damos un paso a la izquierda y doblamos las rodillas para adoptar la posición de un jinete. Mantenemos derecha la parte superior del cuerpo, con los muslos paralelos al suelo. La pelvis girada, mantiene recta la columna, sin flexionar las vértebras lumbares. Las rodillas no han de sobrepasar la punta de los pies, caso contrario podemos hacernos daño. Inhalamos y a la vez doblamos los brazos hacia el cuerpo a la altura del pecho, el derecho por la parte exterior. Extendemos los dedos índice y pulgar de la mano izquierda y cerramos los otros dedos. Empujamos hacia la izquierda con la mano izquierda y levantamos el codo derecho hacia la derecha; mantenemos los ojos fijos en la mano izquierda y el codo derecho a la altura del hombro. La mano derecha tensando el arco. La mirada apuntando a través del índice a lo lejos. Solo giramos el cuello y la cabeza. El torso permanece orientado al frente. La cintura no gira. Los movimientos de las diferentes partes del cuerpo han de estar coordinados y poseer cierta simetría. (exhalación) Volvemos al centro, los brazos cruzados, pero esta vez el antebrazo izquierdo por fuera. Al mismo tiempo elevamos las rodillas hasta casi estirarlas. Seguimos con el ejercicio hacia la derecha, de forma simétrica. Encadenamos varias repeticiones por la izquierda y la derecha. Este ejercicio mejora la respiración y las funciones circulatorias. Por el movimiento de los brazos y la extensión de los dedos índice, el ejercicio tonifica los meridianos de los pulmones y del intestino grueso. Tonifica el Qi de los riñones y el meridiano especial dai mai que pasa por el ming men.

•Ejercicio 3

Separar las manos regula el bazo y el estómago Partimos de la posición inicial, Wu Chi. (inhalamos) Situamos las manos, paralelas, a la altura del estómago, frente a nosotros. Las palmas enfrentadas. (exhalamos) Separamos las manos: la una sube por encima de la cabeza, la palma hacia arriba, los dedos apuntando en la dirección del hombro opuesto; la otra desciende, la palma hacia abajo, hasta dejar el brazo al costado, la palma mira al frente. Elevamos la mirada hacia la mano que está encima de la cabeza. (inhalamos) Llevamos las manos de nuevo a la altura del estómago, pero invirtiendo la postura del comienzo, para separarlas al exhalar cambiando a la postura simétrica. Tendremos la sensación de que las manos empujan algo que ofrece cierta resistencia, pero sin poner los músculos en tensión excesiva. Este ejercicio regula los Qi del estómago, páncreas y bazo. Disminuye el yang del estómago y aumenta el yin del bazo. Mejora la digestión, el tránsito y la circulación sanguínea.

•Ejercicio 4

Sacudir la cabeza y balancear las nalgas disuelve el fuego del corazón. Damos un paso a la izquierda y doblamos las rodillas para adoptar la posición de un jinete. Apoyamos las manos en el hueco de las ingles, los pulgares hacia atrás. Flexionamos el tronco hacia delante llevándolo a la horizontal. La espalda ha de mantenerse recta. (inhalamos) El tronco describe un arco de círculo hacia la izquierda, al tiempo que cargamos el peso del cuerpo sobre la pierna izquierda, que permanece flexionada, mientras la derecha se estira; el hombro derecho se vuelca hacia atrás a fin de estirar todo el costado derecho; el brazo izquierdo permanece doblado y el derecho se estira al tiempo que la mano derecha se eleva un poco. La cabeza, el tronco y la pierna derecha quedan en línea; la vista se dirige a la punta del pie derecho, pero no se inclina la cabeza. Mantener la postura un momento.(exhalamos) Retornamos al centro para repetir el mismo ejercicio hacia el otro lado. Al inhalar, el pulmón del lado que corresponde a la pierna flexionada absorbe el “fuego del corazón”. Al exhalar, ese fuego ya enfriado por el pulmón se expulsa al exterior. Este ejercicio “disminuye el yang y nutre el yin”, sosiega el cuerpo y el espíritu. Adecuado para estados de estrés.

•Ejercicio 5

Volver la vista atrás previene las cinco debilidades y las siete llagas. Partimos de la posición inicial, Wu Chi a la que hemos regresado después del ejercicio anterior. (inhalamos) Sin girar la cintura ni el pecho, volvemos la cabeza a la izquierda cuanto nos sea posible; luego, cuando hayamos alcanzado el límite de la rotación cervical, la prolongamos con la columna echando el hombro izquierdo hacia atrás, pero sin que la pelvis acompañe dicho movimiento. Acabamos con una ligera rotación de las caderas a la izquierda para permitir que la vista se dirija hacia atrás. La cabeza ha girado sobre un eje perfectamente vertical; la mirada se dirige en horizontal hacia el infinito, y ha descrito un ángulo exacto de 180º (exhalamos). Retornar despacio a la postura inicial, la mirada siempre acompañando de frente al movimiento; éste se realizará rectificando primero la pelvis, luego los hombros y por último el cuello. Realizamos el mismo ejercicio hacia la derecha. En la postura inicial y durante la inhalación la concentración se fija en el dantien. Mientras nos volvemos exhalamos el aire y la concentración pasa del dantien al hui yin y luego a los yong quan. El espíritu dirige el Qi. Derivamos el Qi de dantien a tierra con objeto de eliminar el qi contaminado por las cinco debilidades (las enfermedades de los cinco órganos: hígado, corazón, bazo, pulmones y riñones perjudicados por las energías climáticas del viento, el calor, la humedad, la sequedad o el frío, o las dietéticas de los sabores ácido, amargo, dulce, picante o salado) y las cinco llagas (las siete emociones fundamentales: cólera, júbilo excesivo, pena, tristeza, desesperación, temor y pánico).

•Ejercicio 6

Tocar los pies con ambas manos vigoriza la cintura y los riñones. Partiendo de la posición inicial nos agachamos ligeramente, con la espalda recta y sin sacar las nalgas. (inhalamos) Elevamos los brazos lateralmente por encima de la cabeza hasta enfrentar las palmas de las manos. Volvemos las palmas hacia adelante. La mente se dirige al hui yin (perineo). La espalda se ha de mantener recta mediante la retroversión de la pelvis. (exhalamos por la boca) Las manos descienden con los brazos extendidos, por delante del cuerpo, hasta agarrar los dedos de los pies (si es necesario doblamos las rodillas). La espalda recta en la misma línea de brazos y manos. Tiramos ligeramente de los dedos de los pies. Nos concentramos en chang qiang (extremo del coxis), la espalda recta para permitir la circulación de la energía hasta bai hui (corona de la cabeza, su extremo superior situado en una línea imaginaria que uniera ambas orejas). (inhalamos) Erguimos el cuerpo y dejamos reposar las manos apoyadas en los riñones, nos centramos en Ming Men (en la espalda, entre los riñones). (exhalamos) Estiramos el torso ligeramente hacia atrás mientras elevamos la mirada hacia el cielo y exhalamos con la boca abierta. La energía vital jing se almacena en la región renal, punto ming men. Dirigimos la concentración sucesivamente a ming men, hui yin y chang qiang, lo cual se describe como “invocarla en su lugar de residencia y hacer que descienda”.

•Ejercicio 7

Puños cerrados y ojos flamígeros aumentan la fuerza muscular. Damos un paso a la izquierda y doblamos las rodillas para adoptar la posición de un jinete. Mantenemos derecha la parte superior del cuerpo, con los muslos paralelos al suelo. La pelvis girada, mantiene recta la columna, sin flexionar las vértebras lumbares. Las rodillas no han de sobrepasar la punta de los pies, caso contrario podemos hacernos daño.(inhalación) Doblamos los brazos hacia el cuerpo a la altura de la cintura, los puños cerrados con el dorso de la mano hacia abajo y relajados. La vista se dirige hacia el frente, los ojos bien abiertos. (exhalación) Desplegamos el brazo izquierdo hacia el frente mientras apretamos el puño con fuerza, el círculo formado por el pulgar y el índice queda mirando el cielo. El puño apretado con fuerza y la mirada fiera centrada en un punto imaginario al horizonte. Los músculos de cara, cuello y hombros han de estar relajados. Repetimos el movimiento con el puño derecho. (inhalación) Relajamos la mirada y los puños mientras el brazo regresa a la altura de la cintura. (exhalación) Desplegamos el brazo derecho. El qi del hígado “ensancha el yang y despliega el yin“. Se regula la energía generada con los ejercicios precedentes transmitiéndola a los músculos.

•Ejercicio 8

Elevarse sobre la punta de los pies regula los seis meridianos mayores. Partimos de la posición inicial. Mantenemos bien alineados el cuerpo y la cabeza.(inhalación) Nos elevamos poco a poco sobre la punta de los pies empujando con la cima del cráneo hacia el cielo. El mentón queda recogido hacia el cuello.(exhalamos) Descendemos sin llegar a apoyar la planta en el suelo. Ascendemos de nuevo hasta siete veces. Esto se cuenta como un ciclo. Se puede empezar con la repetición de tres ciclos y llegar a nueve. Al concluir puede ser conveniente estirar los gemelos. Para ello levantamos algo una de las piernas y estiramos los dedos de los pies hacia nosotros tanto como podamos, lanzando el talón hacia adelante. Después hacemos lo mismo con la otra pierna. Distribuye la energía por todo el cuerpo.

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