General, Soka Gakkai & Budismo Nichiren Daishonin

Nichiren Daishonin

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2.3.1_Life_of_Shakyamuni_2Shakyamuni bajo el árbol Bodhi

El budismo se origina en las enseñanzas de Shakyamuni (Gautama Siddartha), quien nació en lo que actualmente es Nepal, hace unos dos mil quinientos años.

Shakyamuni nació en cuna noble, como príncipe, pero desde muy temprana edad, tuvo conciencia del sufrimiento humano y se sintió profundamente perturbado por ello. El anhelo de abandonar el mundo secular y de alejarse en busca de una solución a los padecimientos inherentes a la vida se posesionó de él de manera cada vez más perentoria. Las escrituras budistas hablan de cuatro encuentros que a su vez despertaron en él la conciencia de cuatro sufrimientos comunes a todos los seres humanos: el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, y acicatearon su deseo de hallarles una solución. Finalmente, renunció a su condición de príncipe y partió en una búsqueda espiritual para descubrir la manera de superar el sufrimiento humano.

Durante varios años, se sometió a una estricta disciplina, pero le resultó imposible alcanzar la emancipación mediante los rigores de la austeridad y, finalmente, desechó esas prácticas. Luego, cerca de la ciudad de Gaya, se sentó bajo un árbol pipal y entró en estado de meditación.

Allí, logró su despertar, o iluminación, a la verdadera naturaleza de la vida y de todas las cosas. Al haber logrado la iluminación, comenzaron a llamarlo Buda o ‘El Iluminado’. Se afirma que, después de su despertar, Shakyamuni permaneció por un tiempo bajo el árbol, regocijándose de su emancipación, aunque perturbado al comprender cuán difícil sería comunicar a los demás lo que él había percibido. Finalmente, sin embargo, resolvió hacerlo, para que el camino hacia la liberación de los sufrimientos del nacimiento y de la muerte quedara abierto para todas las personas.

Según la tradición, Shakyamuni viajó luego ampliamente a través de todo el subcontinente de la India, compartiendo su sabiduría iluminada, promoviendo la paz y enseñando a la gente cómo hacer surgir su enorme potencial inherente. Su intención, plena de amor compasivo, fue capacitar a las personas para que obtuvieran el mismo estado iluminado que él había logrado.

Se piensa que Shakyamuni murió a los ochenta años. Después de su muerte, sus enseñanzas fueron registradas por sus discípulos en la forma de sutras y se propagaron por toda Asia, lo que dio origen a numerosas escuelas diferentes, caracterizadas por lo general su énfasis en la paz y en el amor compasivo.

El Sutra del loto está ampliamente considerado como uno de los sutras o escrituras sagradas más importantes e influyentes del budismo. Es muy valorado en la tradición Mahayana que se propagó por toda Asia.

El principio fundamental del Sutra del loto es que la Budeidad, una condición de felicidad absoluta, de liberación de todo temor y de todas las ilusiones engañosas, es inherente a la vida. El desarrollo de ese estado interior permite a las personas superar sus problemas y vivir una vida activa y plena, firmemente comprometida con los demás y con la sociedad. En lugar de poner el acento en la no permanencia de todos los fenómenos y en la consecuente necesidad de eliminar los deseos y apegos mundanos, el Sutra del loto reivindica la realidad última de la naturaleza de Buda inherente a toda vida. Es, por lo tanto, una enseñanza que se arraiga profundamente en las realidades de la vida diaria y alienta naturalmente un compromiso activo con los demás y con la totalidad de la sociedad.

Asimismo, el Sutra del loto es la única entre las enseñanzas de Shakyamuni que hace posible el logro de la iluminación para todas las personas, sin distinción de género, raza, posición social o educación. Por ello, es considerada la expresión cabal de la intención de Shakyamuni, de abrir la senda para la iluminación de todas las personas.

**De igual manera, me gustaría hacer personal hincapié, en la flor de loto, pues es una planta que nace en aguas turbias, por lo que podemos hacer la “metáfora”, de como en aguas turbias, es posible el nacimiento de una flor tan bella.**

Existen seis traducciones chinas del Sutra del loto (en sánscrito, Saddharma-pun-darika-sutra; en chino, Miao-fa-lien-hua-ching; en japonés, Myoho-renge-kyo). Entre estas, la traducción del siglo V, realizada por Kumarajiva (344-413), denominada “Sutra del loto” de la Ley Maravillosa, se considera la más sobresaliente y la base de las enseñanzas que se expandieron por la China y el Japón.

El maestro budista chino T’ien-t’ai (538-597) dividió el “Sutra del loto” de la Ley Maravillosa en dos partes: denominó “enseñanza teórica” la primera, que abarca los catorce capítulos iniciales. La enseñanza teórica registra la prédica del Shakyamuni histórico, que se muestra como alguien que logró la iluminación durante su vida en la India. En la enseñanza esencial, él descarta ese papel transitorio y revela su verdadera identidad, eternamente iluminada. La doctrina más importante de la enseñanza esencial, afirma T’ien-t’ai, es la revelación de la naturaleza original y eternamente iluminada en las profundidades de la vida del buda Shakyamuni.

Casi dos mil años después de la muerte de Shakyamuni, Nichiren, sacerdote japonés del siglo XIII, convirtió la teoría del Sutra del loto en una práctica que permite que cualquier individuo revele su propia Budeidad, la condición más elevada de la vida, siempre inmersa en la realidad de la vida cotidiana.

Las palabras finales del capítulo decimosexto del Sutra del loto, que recitan diariamente los miembros de la SGI, resumen el profundo amor compasivo del Buda:

“Constantemente pienso en cómo hacer para que los seres vivos obtengan el ingreso en el camino insuperable y adquieran rápidamente el cuerpo de un buda.”

Nichiren2.5.0_Nichiren_1hijo de un pescador, nació en 1222, en una época de inestabilidad social, afectada por numerosos desastres naturales. La gente común, en especial, padecía enormes sufrimientos. Nichiren quiso indagar por qué las enseñanzas del budismo habían perdido su capacidad de permitir a las personas vivir una vida feliz y llena de fortaleza. Sus estudios intensivos de los sutras budistas lo llevaron a la conclusión de que el Sutra del loto contenía la esencia de la iluminación del Buda y de que en ese sutra se encontraba la clave para transformar el sufrimiento del pueblo y propiciar el florecimiento de la sociedad.

El Sutra del loto afirma que todas las personas, más allá de su género, capacidad o posición social, poseen de manera inherente las cualidades de un buda, y son, por lo tanto, igualmente dignas del mayor de los respetos.

Basándose en su estudio del Sutra del loto, Nichiren estableció la entonación de Nam-myoho-renge-kyo como la práctica universal que permite a las personas manifestar la naturaleza de Buda inherente en su propia vida y obtener la fuerza y la sabiduría para desafiar y superar cualquier circunstancia adversa. Nichiren consideró el Sutra del loto el vehículo para el empoderamiento de las personas, al enfatizar que todos pueden lograr la iluminación y disfrutar de felicidad en este mundo. Él entonó por primera vez Nam-myoho-renge-kyo el 28 de abril de 1253 y posteriormente, inscribió el mandala del Gohonzon (el objeto de devoción para que las personas perciban el estado de Buda de manera gráfica).

Nichiren criticó las escuelas budistas que dependían del patrocinio gubernamental y servían a los intereses de los poderosos, mientras alentaban la pasividad y el sufrimiento de las masas. Amonestó a las autoridades feudales e insistió en que los dirigentes se hicieran responsables del padecimiento de la población y actuaran para remediarlo. Su postura de que el estado existía para el bien del pueblo fue revolucionaria en su época.

En 1260, tras una serie de desastres naturales devastadores, Nichiren escribió su tratado más conocido, el “Rissho ankoku ron” (Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra). Él lo presentó a las máximas autoridades políticas del Japón y las exhortó a organizar un debate público con los representantes de otras escuelas budistas. El llamado a un debate público –que Nichiren reiteró durante toda su vida– fue desoído, y él fue exiliado a la península de Izu.

Los años siguientes trajeron más destierros y, finalmente, un intento de ejecución contra Nichiren en la playa de Tatsunokuchi, cerca de Kamakura, asiento del gobierno militar. Según él lo relata, momentos antes de que la espada del verdugo cayera, un objeto luminoso, tal vez un meteoro, atravesó el cielo con tal resplandor, que los oficiales aterrados suspendieron la ejecución. Nichiren fue exiliado a la isla de Sado donde, en medio de una privación extrema, continuó compartiendo sus enseñanzas y escribiendo tratados y cartas.

Una vez que fue perdonado del exilio, volvió a Kamakura y luego se retiró al monte Minobu, donde siguió escribiendo copiosamente para esclarecer la interpretación del Sutra del loto y alentar a sus seguidores, hombres y mujeres, que le escribían a menudo pidiéndole su consejo. Asimismo, se concentró en forjar a sus sucesores.

Durante ese período, quienes se habían convertido a las enseñanzas de Nichiren fueron hostigados y atacados, y tres de ellos fueron ejecutados en 1279. El hecho de que esos seguidores campesinos se hubieran mantenido firmes ante la persecución inspiró a Nichiren la confianza de que sus enseñanzas se mantendrían y practicarían después de su propia muerte. Si bien hasta ese momento había inscrito Gohonzon individuales para algunos creyentes, a partir de entonces inscribió un mandala dedicado explícitamente a la felicidad e iluminación de toda la humanidad. Nichiren murió a una edad avanzada tres años después.

El legado de Nichiren yace en su lucha incansable por la felicidad de las personas y en su deseo de lograr una sociedad que respete la dignidad y el potencial de cada individuo. Hoy, los miembros de la SGI de todo el mundo, oran ante el Gohonzon que él estableció y estudian sus cartas y tratados para comprender cómo aplicar el budismo a los desafíos de la vida cotidiana.

La Soka Gakkai Internacional (SGI) es una red de budistas laicos que comparten la visión de un mundo mejor a través del fortalecimiento del individuo y la promoción de la paz, la cultura y la educación. Actualmente, está conformada por noventa organizaciones con personería jurídica local, y cuenta con doce millones de miembros en ciento noventa y dos países y territorios de todo el globo. La SGI fue fundada el 26 de enero de 1975, pero las raíces del movimiento en sí se remontan a 1930, en el Japón, y a la lucha contra el control ideológico del gobierno militarista japonés de la época. El budismo que practican los integrantes de la SGI se basa en las enseñanzas de Nichiren, sacerdote japonés del siglo XIII, y en su interpretación del Sutra del loto.

Tsunesaburo_MakiguchiTsunesaburo Makiguchi nació el 6 de junio de 1871, en Niigata, Japón. Como educador, se dio a conocer por su calidez y consideración. La preocupación central de Makiguchi fue reformar el sistema educativo de la época, que desalentaba el pensamiento independiente y reprimía la creatividad de los estudiantes. Creía que la educación, en lugar de servir a los intereses del Estado, debía centrarse en la felicidad de los estudiantes. Sus ideas sobre la educación, y su teoría sobre la creación de valor, fueron expuestas en 1930 en su libro Soka Kyoikugaku Taikei (Teoría Pedagógica de la Creación de Valor) donde refutaba la lógica del gobierno militarista, que buscaba usar la educación para formar sirvientes obedientes e incondicionales del estado. La tragedia golpeó la vida de Makiguchi cuando tres de sus cuatro hermanos fallecieron. Sintiendo una profunda necesidad de explorar el significado de la vida y la muerte, estudió algunos textos budistas. En 1928, a la edad de 57 años, Makiguchi encontró en el budismo de Nichiren Daishonin, una filosofía que concordaba con su propia forma de pensar. Dos años después, el 18 de Noviembre de 1930, él y su colega Josei Toda, fundaron la Soka Kyoiku Gakkai (Sociedad Educativa para la Creación de Valor). En sus orígenes, estaba formada por un grupo reducido de educadores que se dedicaban a la enseñanza, pero paulatinamente la organización fue enfocándose hacia la práctica y el estudio del budismo. Makiguchi estaba convencido de que esta filosofía centrada en la transformación de la sociedad por medio del cambio interior individual, era el medio para lograr la reforma social fundamental que él y sus colegas habían intentado a través de sus esfuerzos educativos. En 1937, Makiguchi se convirtió en el primer presidente de la Soka Kyoiku Gakkai. Viajó a lo largo del Japón apoyando a los miembros en la profundización de la fe en las enseñazas de Nichiren Daishonin e impartiendo sesiones de estudio. De esta forma comenzó la tradición de mantener reuniones de diálogo, grupos reducidos donde la gente intercambiaba puntos de vista y compartía experiencias de su practica budista. En 1942, 30.000 personas formaban parte de la organización. Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno militarista impuso el Shintoismo como religión del Estado. Fue tanta la presión que incluso los sacerdotes, que habían sido responsables de proteger la pureza de las enseñanzas de Nichiren Daishonin, rogaron a Makiguchi que aceptase el talismán Shintoista. Makiguchi se opuso. En Julio de 1943, Makiguchi y Toda, junto con otros líderes de la Soka Kyoiku Gakkai, fueron detenidos como “delincuentes ideológicos”. Los demás se retractaron y fueron liberados, solo Makiguchi y Toda se mantuvieron firmes. El 18 de noviembre de 1944, Makiguchi murió de desnutrición en la prisión. Cuando Toda supo, dos meses más tarde, que su maestro había fallecido, juró transmitir al mundo el mensaje de Makiguchi.

Josei_TodaJosei Toda, nació el 11 de febrero de 1900, en Hokkaido, Japón. En 1920, Toda encontró a Makiguchi, que en aquel momento era director en la escuela primaria de Tokio, y supo que había encontrado su mentor. Durante los dos años que pasó en prisión junto a Makiguchi, dedicó muchas horas al estudio del budismo y a recitar Nam-myoho-rengue-kyo. Consiguió comprender la esencia de la enseñanza de Nichiren Daishonin y se determinó a compartirla con cuanta gente fuera posible. Cuando fue puesto en libertad, el 3 de julio de 1945, apenas pesaba 50 kilos. Una vez que hubo reunido a su familia, determinó restablecer la Soka Kyoiku Gakkai, algo que parecía imposible. En agosto de 1947, un joven llamado Daisaku Ikeda participó en una reunión budista guiada por Josei Toda. Preguntó acerca del patriotismo, de la guerra y sobre la manera correcta de vivir. Sus preguntas fueron contestadas satisfactoriamente. Daisaku Ikeda comenzó la práctica del budismo, dedicando su tiempo al estudio y a acompañar a Toda. El 3 de mayo de 1951, Josei Toda se convierte en el segundo presidente de la renombrada Soka Gakkai (Sociedad para la Creación de Valor). Aunque era muy estricto en materia de fe, Toda conducía las reuniones de manera informal y parecía conocer de forma instintiva los problemas de la gente. En 1955, gracias a los esfuerzos de compartir las enseñanzas del Daishonin, 100.000 familias se unieron a la Soka Gakkai. Entonces Toda volvió a determinar que antes de su muerte 750.000 familias deberían disfrutar de los beneficios de la práctica del budismo de Nichiren Daishonin.

Josei Toda es también recordado por firme postura en contra de las armas nucleares, que él definió como el mal absoluto que amenaza el inalienable derecho de las personas a la vida. Por ello, exhortó a los jóvenes miembros de la Soka Gakkai a trabajar por la abolición de dichas armas. Su posición al respecto, que él proclamó públicamente el 8 de septiembre de 1957, es la base de las actividades de la SGI por la paz.

El 16 de marzo de 1958 se llevó a cabo el Festival de Jóvenes de Soka Gakkai. Los jóvenes de aquel entonces se comprometieron a llevar a cabo la realización del Kosen-rufu ante su mentor. Dos semanas después de este acontecimiento tan significativo, falleció Josei Toda dejando el testigo a las siguientes generaciones. Dos años después, el 3 de mayo de 1960, su sucesor Daisaku Ikeda fue nombrado tercer presidente de la Soka Gakkai.

P.Ikeda-January26Daisaku Ikeda, hijo menor de una humilde familia, nació el 2 de enero de 1928, en Tokio, Japón. Su vida fue forjada por recuerdos indelebles del tormento de la guerra, en la que murió su hermano mayor. Estas experiencias, la angustia que sufriera la sociedad japonesa de la posguerra y su práctica de la filosofía budista encaminaron su vida en pos de los esfuerzos por arrancar de raíz las causas de los conflictos entre los seres humanos y del sufrimiento individual. Su encuentro con Josei Toda marcó un punto crucial en su vida. Ikeda trabajó al lado de su mentor por más de una década para formar y desarrollar el movimiento de la Soka Gakkai para la paz, la cultura y la educación. El desarrollo de este movimiento queda relatado en sus novelas La Revolución Humana y La Nueva Revolución Humana. El 26 de enero de 1975, en la isla de Guam, fundó la SGI (Soka Gakkai Internacional), movimiento dedicado a la paz, la cultura y la educación. Desde 1983, cada año, redacta una Propuesta de Paz que envía a la Organización de las Naciones Unidas. Ha publicado obras literarias, ensayos, poesía y muchos diálogos con intelectuales y personalidades de diferentes áreas: Escoge la vida, con Arnold Toynbee, Antes de que sea demasiado tarde, con Aurelio Peccei y Los valores humanos en un mundo cambiante, con Bryan Wilson, entre otras. Otro de sus títulos son El Buda viviente, El Budismo primer milenio y El Budismo chino. Su novela ”La Nueva Revolución humana”comienza en 1960, cuando asumió como presidente de Soka Gakkai. En su primer párrafo nos dice: ”Nada es más precioso que la paz. Nada produce mayor felicidad. La paz es el punto de partida básico para el progreso de la humanidad.”

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